El efecto de la palabra como un aguijón fue ejemplificado en el día de Pentecostés. Pedro proclamó: “ustedes Lo clavaron en una cruz por manos de impíos y Lo mataron”. Hch 2:23. Pedro fue claro: cada individuo en la multitud era personalmente responsable por los clavos martillados a través de las manos y los pies de Cristo. También añadió: “Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios Lo ha hecho Señor y Cristo.” Hch 2:36.
La palabra de la cruz, proclamada por Pedro, fue un aguijón que le atravesó el corazón a sus oyentes. El libro de Hechos dice: “Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Hermanos, ¿qué haremos?” Entonces Pedro les dijo: ” Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.” Hch 2:37-39. Hch 16:30-33.
En contraste, aquellos que rechazan la palabra de la cruz cuando atraviesa su corazón son, en cambio, provocados a la ira y a matar al mensajero. Hch 22:22. Hch 25:24. Esta fue la respuesta de aquellos que escucharon el mensaje de Esteban. De la misma manera que Pedro, Esteban declaró: “Ustedes, que son tercos e incircuncisos de corazón y de oídos, resisten siempre al Espíritu Santo; como hicieron sus padres, así hacen también ustedes. (52) “¿A cuál de los profetas no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, del cual ahora ustedes se hicieron traidores y asesinos.” Hch 7:51-52 En respuesta a la exhortación de la palabra de la cruz, fueron atravesdos en su corazón y crujieron sus dientes contra él. Arrastraron a Esteban fuera de la ciudad y lo apedrearon. Hch 7:57-58.
Estudio: Hechos 7
Hch 22:22 La multitud lo oyó hasta que dijo esto, entonces alzaron sus voces y dijeron: “¡Quita de la tierra a ese hombre! No se le debe permitir que viva.”
Hch 25:24 Y Festo dijo: “Rey Agripa y todos los demás aquí presentes con nosotros; éste es el hombre acerca del cual los Judíos, tanto en Jerusalén como aquí, me hicieron una petición declarando a gritos que no debe vivir más.
Hch 16:30-33 y después de sacarlos, dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (31) Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.” (32) Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. (33) El carcelero los tomó en aquella misma hora de la noche y les lavó las heridas, y enseguida fue bautizado con todos los suyos.
Hch 7:57-58 Entonces ellos gritaron a gran voz, y tapándose los oídos se lanzaron a una contra él. (58) Echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearlo; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo.