Mientras que el propósito del aguijón es provocar la obediencia de la fe, la palabra como clavo revela el amor de Dios expresado a través de la obediencia de fe. Es decir, los clavos mantienen la conexión de una persona con la ofrenda de Cristo, en la cual se cumplen las obras de la fe. Notamos, en este sentido, que el amor de Cristo lo sostuvo en Su viaje de ofrenda. Él dijo: “Nadie Me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de Mi Padre.” Jua 10:18 El amor de Dios fue revelado al Jesús dar Su vida de esta manera. Jua 15:13.
La palabra de la cruz que se nos anuncia es también la palabra de fe. Rom 10:8. Si la recibimos, entonces la fe viene con la palabra. Sabemos que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Cristo. Rom 10:17. Esta fe nos motiva, o nos punza, a unirnos a la comunión de la cruz donde, a través de la transferencia de ofrenda, nos unimos a la comunión de Su circuncisión. En este sentido, las palabras de fe se convierten en los clavos que nos unen a la cruz de Cristo para que seamos crucificados con Él. La fe obra por amor. Gál 5:6. De esta manera, los clavos nos aseguran a la ofrenda de Cristo a través de la cual se expresa el amor.
En la comunión de la ofrenda y sufrimientos de Cristo, la fe que hemos recibido, obrando por el amor de Dios que es derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo, está asegurando que las obras que hacemos sean de acuerdo a nuestra santificación. Rom 5:5. De esta manera, no nos estamos desviando de las obras asociadas con nuestro nombre mediante la búsqueda de otra voluntad ni a través del ejercicio de nuestra carne. Conocemos la paz de Dios, porque somos la persona que Él nos nombró a ser.
Estudio: Esdras 9
Jua 15:13 “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.
Rom 10:8 Pero, ¿qué dice? “CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZON,” es decir, la palabra de fe que predicamos:
Rom 10:17 Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.
Gál 5:6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor.
Rom 5:5 Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.